Canal Gitano

En busca de una Proto-historia probable del pueblo rhom

El Toro

morlacoEL TORO

Muy superficialmente presento este tema, dada la evidente e intima vinculación del pueblo gitano con este animal y viceversa. Soy un completo ignorante de la tauromaquia y su mundo, sin embargo no es necesario ser doctor en nada para comprender que una relación de este tipo no puede ser entendida nunca como espontánea. Concierne a una parte atávica del sentir gitano que solo es posible fraguar con milenios de existencia. Una cultura es como el hierro, necesita tiempo y ciertas condiciones ambientales para forjarse. No se funde el metal sin calor, asi como no se forja una identidad tan insuperablente autntica, sin siglos de existencia. La relación entre gitanos y toros podría tener unos orígenes muy antiguos. El circo romano de Arles pudo alojar desde bien pronto, espectaculos taurinos. Dada su proximidad de apenas 3 kilómetros, a la importantísima población de Saintes Marie de la Mer, centro europeo de peregrinación para los gitanos, no es dificil imaginar que se pudieran haber realizado actividades que serían la cuna de la posterior tauromaquia. El significado con connotación religiosa que adquiere en la historia la figura del toro, como sería el caso del becerro de oro bíblico, puede inducir a pensar en la representación de determinada lucha mística, donde se enfrentan el hombre y la bestia. Ciertamente existe paralelismo con el enfrentamiento al que se vio sometido el pueblo rhom por parte de las instituciones religiosas a partir del siglo VIII, pero correponde unicamente a mi interpretación personal del tema dado que supuestamente en ese entonces los rhom aun estarían en la india

La adoración del Toro Sagrado era común en el mundo antiguo. Su fuente de conocimiento viene de Egipto, y luego pasó a los pueblos de la Mesopotamia Antigua y la Grecia Helenista, la misma que en su religiosidad la difundió hasta Roma. Es quizás más familiar a Occidente el empleo del toro por parte de Roma y su religión quienes en ciertas fiestas o acontecimientos de conquista a otros pueblos, para agradecer a los dioses hacían sacrificar a uno de estos animales nobles y fuertes en sus rituales paganos y muchos, como sinónimo de prosperidad y fortaleza, se bañaban en la sangre del animal sacrificado.

FRESCO CRETA

Fresco de Creta representando el salto el toro en epoca minóica, hacia el año 2000 a.C

El toro como animal sagrado

El Toro de Creta es un animal de la mitología griega. El séptimo trabajo de Heracles consistió en capturar un toro salvaje que expulsaba fuego por sus narices y que causaba estragos en Creta.

Este toro es el que Poseidón hizo salir del mar cuando el rey Minos prometió ofrecer un sacrificio al dios; pero Minos lo encontró tan esplendoroso que lo incorporó a sus rebaños como semental en vez de sacrificarlo y el dios, enfurecido, hizo que la reina Pasífae se enamorara del animal y concibiera de él un hijo, el Minotauro, tras lo cual hizo enloquecer al toro.

Así pues, Heracles se presentó a Minos, que le autorizó para capturar al toro, si podía. Heracles consiguió subir a lomo del animal y lo condujo, a través del mar Egeo, hasta Micenas. Euristeo, al ver al hermoso animal lo quiso ofrecer a Hera, pero la diosa lo rechazó al ver la ferocidad del toro, por lo que Euristeo lo dejó libre.

El toro causó estragos allá por donde pasó. Atravesó la Argólide, cruzó el istmo de Corinto hasta que finalmente el héroe ateniense Teseo consiguió matarlo en la llanura de Maratón (cerca de Atenas).

Desde épocas protohistóricas, el toro ocupó un lugar importante en la vida de los seres humanos. Tanto el hombre nómada como el sedentario, conviven de cerca con este animal, que se agrupa a su lado y del cual  muchas veces depende para su supervivencia. Por este motivo aprende a conocerlo bien y a representarlo, identificándolo con la virilidad y la procreación en la naturaleza. Los objetos sagrados, ya sean animales, plantas, lugares u objetos no se veneran por sí mismos, sino que se les considera sagrados porque revelan la realidad última o porque participan de ella.

Desde los tiempos más remotos, el toro fue lunar en Mesopotamia, representando sus cuernos la luna creciente, aunque no puede recrearse un contexto específico para los cráneos de toro con cuernos (bucrania) conservados en un santuario del VIII milenio a. C. en Çatalhöyük (Anatolia oriental). El toro sagrado de los Hatti, cuyos elaborados estándares fueron hallados en Alaca Höyük junto a los del ciervo sagrado, sobrevivió en las mitologías hurrita e hitita como Seri y Hurri (‘Día’ y ‘Noche’), los toros que llevaban al dios del tiempo Teshub sobre sus espaldas o en su carro, y que pacían en las ruinas de las ciudades. En Chipre se usaron máscaras rituales de toro hechas con cráneos reales. En esta isla se han hallado figuritas de terracota llevando máscaras de toro2 y altares de piedra neolíticos con cuernos de toro.

BECERRO DE ORO

El becerro de oro bíblico, relacionado frecuentemente con el culto al materialismo.

En la mitología egipcia fue venerado el toro Apis, considerado la encarnación de Ptah y más tarde de Osiris. Una larga serie de toros, ritualmente perfectos, fueron identificados por los sacerdotes del dios, hospedados en el templo toda su vida, embalsamados y enterrados en grandes sarcófagos. Numerosos sarcófagos monolíticos se guardaron en el Serapeum de Saqqara, que fue descubierto por Auguste Mariette en 1851. Otros toros venerados fueron Mnevis o Merur, la encarnación de Atum-Ra, en Heliópolis; Bujis o Baj, el toro sagrado de Montu, en Hermontis; y el toro del dios Min, en Coptos. En el Antiguo Egipto, Ka era tanto un concepto religioso de la fuerza vital, como la palabra que designaba al toro.

En otras culturas, Marduk es el «toro de Utu» y la montura del dios hinduista Shivá es Nandi, el toro.

Walter Burkert resumió la revisión moderna de una identificación superficial y difusa de un dios que era idéntico a su víctima sacrificial, que había creado analogías sugestivas con la eucaristía cristiana para una generación anterior de mitógrafos:

Sin embargo, el concepto del dios teriomórfico y especialmente del dios toro puede borrar también demasiado fácilmente las muy importantes distinciones entre un dios llamado, descrito, representado y adorado en forma animal, un animal real adorado como un dios, los símbolos y máscaras animales usados en el culto, y por último el animal consagrado destinado al sacrificio. La adoración animal de este tipo hallada en el culto egipcio de Apis es desconocida en Grecia.

Cuando los héroes de la nueva cultura indoeuropea llegaron a la cuenca del Egeo, se enfrentaron con el antiguo Toro Sagrado en muchas ocasiones, y siempre lo superaron, en la forma de los mitos que han sobrevivido. Para los griegos, el toro estaba fuertemente relacionado con el Toro de Creta: Teseo de Atenas tenía que capturar al antiguo toro sagrado de Maratón antes de enfrentarse al toro-hombre, el Minotauro (en griego ‘toro de Minos’), al que se imaginaba como un hombre con cabeza de toro en el centro del laberinto. Los antiguos frescos y cerámicas minoicos representan rituales de taurocatapsia, en los que los participantes de ambos sexos saltaban por encima de los toros agarrándose a sus cuernos. A pesar del aviso constante de Burkert es que «es peligroso proyectar la tradición griega directamente en la Edad de Bronce»,3 sólo se ha hallado una imagen minoica de un hombre con cabeza de toro, un diminuto sello actualmente en el Museo Arqueológico de La Canea.

En el culto olímpico, el epíteto de Hera Bo-opis suele traducirse como ‘con ojos de buey’, pero el término podía aplicarse también si la diosa tenía la cabeza de una vaca, y por tanto el epíteto podría revelar la presencia de una concepción icónica anterior, aunque no necesariamente más primitiva.[cita requerida] Los griegos clásicos nunca se refirieron por lo demás a Hera simplemente como la vaca, si bien su sacerdotisa Ío fue literalmente una ternera picada por un tábano, forma en la que Zeus se apareó con ella. Zeus adoptó papeles más antiguos y, en la forma de un toro que salía del mar, raptó a la noble fenicia Europa y la llevó, significativamente, a Creta.

Dioniso era otro dios de resurrección que estaba fuertemente vinculado al toro. En un himno de culto procedente de Olimpia, en un festival en honor a Hera, también se invitaba a Dioniso a aparecer como un toro, «con la furia de su pezuñas». «Con bastante frecuencia es retratado con cuernos de toro, y en Cízico tenía una imagen tauromorfa», cuenta Burkert, y alude también a un mito arcaico en el que Dioniso es masacrado como un ternero y comido impíamente por los Titanes.4

En el periodo clásico de Grecia, el toro y otros animales identificados con deidades eran separados como sus agalma, una especia de pieza heráldica que significaba concretamente su presencia numinosa.

El famoso caballo de Alejandro Magno se llamaba Bucéfalo (‘cabeza de buey’), enlazando al autoproclamado dios-rey con el poder mítico del toro.

HISTORIA

En relación a la historia de la fiesta con toros en la península, visita la dirección siguiente:

http://barbararosillo.com/2013/05/27/los-reyes-y-los-toros/

corrida-de-toros-en-benaventeResulta poco menos que imposible imaginar la tauromaquia sin el componente gitano. Se hace dificil comprender la extendida popularidad de esta fiesta, si la llegada de los gitanos se produjo supuestamente a comienzos del siglo XV. ¿Por que tendría que interesar a unos recién llegados extranjeros, un espectáculo tan arraigado a las costumbres de la nueva tierra que ocupaban, aportando más que nadie en la exhibición de ese arte, mientras al mismo tiempo eran perseguidos por los poderes locales que pretendían erradicar sus costumbres? Una vez la evidencia sugiere suponer muy anterior al año 1415, la presencia del pueblo rhom en la península.

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